Informe sobre Seguridad Social y el socialismo del siglo XXI


REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACION SUPERIOR
ALDEA UNIVERSITARIA FRANCISCO ARAUJO GARCIA
SEDE NUEVA LUCHA-MISION SUCRE
MUNICIPIO MARA-EDO ZULIA
AREA CURRICULAR: SISTEMA DE PROTECCIÓN
9no SEMESTRE DE ESTUDIOS JURIDICOS







  

Informe sobre Seguridad Social y el socialismo del  siglo XXI











Abril del 2012









INTRODUCCIÓN

      El sistema de  Seguridad Social constituye un elemento imprescindible y un objetivo esencial de la sociedad moderna como sistema de protección pública de cualquier situación de necesidad y para todos los ciudadanos. 
    Este informe tiene como finalidad conocer más sobre este tema “Seguridad Social y el socialismo del  siglo XXI”,  la realidad venezolana, en sus diferentes dimensiones, económica, política, ambiental o cultural, tiene sus propios rasgos, definiciones, idiosincrasia, sus manifestaciones autóctonas con las que debe construir sus nuevas relaciones sociales.


 La seguridad social y el socialismo en el siglo XXI
      Dos palabras que expresan el camino a recorrer para diseñar la nueva seguridad social bolivariana son, a juicio, contexto y participación.
      La realidad venezolana, en sus diferentes dimensiones, económica, política, ambiental o cultural, tiene sus propios rasgos, definiciones, idiosincrasia, sus manifestaciones autóctonas con las que debe construir sus nuevas relaciones sociales.
      Conocer con exactitud la realidad es algo más que una suma objetiva de datos facilitados por los diferentes indicadores. La realidad es también subjetiva, porque depende de cómo cada uno y cada una de nosotros la ve, la vive y la siente. Es por ello que para tener un diagnóstico fiable de la sociedad los datos cuantitativos no son suficientes. Tiene que ser el pueblo, la comunidad, quien señale cuáles son sus impresiones, cómo valoran sus capacidades y de qué manera proponen la satisfacción de sus necesidades.
      El pueblo venezolano tiene que ir asumiendo, en su dimensión jurídica, el protagonismo que la Constitución le reconoce. Desde luego, mediante sus formas de manifestación consuetudinaria. Pero también mediante un proceso real de elaboración participativa de las leyes. Este proceso debe partir de un diagnóstico popular, de abajo hacia arriba, donde los diputados y diputadas de la Asamblea Nacional sean auténticos voceros y voceras de la comunidad. La Ley debe ser el fruto articulado de la sistematización de las propuestas del pueblo, sin que pueda limitarse este proceso a realizar consultas esporádicas sobre textos previamente elaborados, por mucho que estas se hagan en la calle.
     El artículo 86 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela al consagrar la seguridad social como servicio público, al que tiene derecho toda persona, estableció que… “el Estado tiene la obligación de asegurar la efectividad de este derecho, creando un sistema de seguridad social…”, el cual “… será regulado por una ley orgánica especial. La ley especial ha sido promulgada y está vigente, pero el Sistema de Seguridad Social no se implanta como lo ordena la Ley.
     La Seguridad Social, tal y como se conoce, fue concebida por el sistema capitalista. El nuevo modelo no puede servir para suplir las deficiencias y fracasos sociales del capital, sino para garantizar derechos sociales contribuyendo a la emancipación. Debe entenderse que hay una corresponsabilidad entre la persona beneficiada y la comunidad organizada, sujeto colectivo que debe asumir el verdadero protagonismo de la nueva Seguridad Social.
      La comunidad sabe mejor que nadie quién se encuentra en situación de necesidad, quién dispone de recursos, quién cumple con sus obligaciones colectivas y, cuando sea posible, utiliza su capacidad de trabajo para convertirse en sujeto activo. La comunidad es el sujeto orgánico que, de modo paulatino, debe encargarse de plantear cuáles son sus necesidades colectivas, sus capacidades, ejerciendo la gestión y el control sobre los recursos públicos.
      En todo caso, es evidente que la reforma de la Seguridad Social no puede modificar por sí sola las estructuras económicas que sostienen el sistema capitalista. Podrá contribuir, basada en los principios de universalidad, emancipación/corresponsabilidad y participación protagónica, siempre y cuando se acompañe de otras reformas profundas que afecten al sistema financiero, fiscal y a la creación de un nuevo modelo de desarrollo productivo endógeno y de carácter social, entre otras. Si la reforma viene sola, puede seguir contribuyendo a mantener al capitalismo, en un proceso que en el marco del neoliberalismo se llama ahora flexi seguridad
      El contexto social con el que dar forma a la nueva Seguridad Social debe ser, por estas razones, fruto de un diagnóstico participativo.
      Creo que a estas alturas del proceso es necesario un análisis profundo de la labor realizada en materia de política social. Es importante observar el camino recorrido por las leyes aprobadas y por la actuación del Gobierno, para ir dotándoles de un funcionamiento más armónico, partiendo del diagnóstico social al que antes hice referencia. El proceso actual de revisión, rectificación y reimpulso es un espacio adecuado para construir un nuevo mecanismo de Seguridad Social.
     La primera reflexión ha de situarse en la Constitución de 1999 y, como punto de análisis, evaluar si el modelo constitucional cumple con las expectativas del nuevo proceso social y político abierto con el Socialismo del Siglo XXI. Algunas de las múltiples propuestas de la Reforma constitucional de 2007 también deben ser tenidas en cuenta. De un lado, en aspectos relacionados con la creación del Poder Popular. De otro, con la incorporación de trabajadores por cuenta propia, utilizando para ello la vía legal. Una vez llegado este consenso, la segunda reflexión podría ir dirigida a diseñar los instrumentos encargados de hacer realidad los derechos constitucionales, teniendo como objetivo la construcción de una sociedad socialista.
     El pueblo es soberano e irá asumiendo su protagonismo y tomando sus decisiones para conseguir una sociedad justa e igualitaria.
     Estas son propuestas, reflexiones si se quiere, sobre aspectos que, a juicio, deberían tenerse en cuenta para repensar, en el marco político actual, los instrumentos de seguridad social:
1.- Crear un nuevo modelo de Seguridad Social parece una tarea con la entidad suficiente como para dedicar muchos más esfuerzos de los que es posible expresar en unas pocas líneas. Pero no se puede dejar escapar la ocasión para aportar ideas que podrían servir para el debate, para conversar sobre la necesidad o no y en qué términos, de proceder a una reforma legal.
2.- Este diagnóstico debe al mismo tiempo colaborar en la construcción del Socialismo del Siglo XXI. La comunidad organizada reflexiona y opina, y en este "diálogo de saberes" se van construyendo las nuevas teorías revolucionarias que han de servir para dar contenido, también, a las nuevas normas jurídicas.
3.- A mi juicio, la ley orgánica debería ser fruto del consenso sobre cómo desarrollar el derecho constitucional a la seguridad social que necesita una sociedad socialista. El debate y el acuerdo participativo pueden dotarle de la eficacia y confianza que necesita, como instrumento estructural de las nuevas relaciones sociales.
4.- Esta ley debería regular los requisitos que definen y caracterizan a las prestaciones del sistema, como mínimo de las prestaciones económicas, con las garantías necesarias para convertirlas en derechos subjetivos justiciables. Su carácter orgánico dotaría a su núcleo esencial de la estabilidad que puede resguardarlo de los cambios a los podría ser sometido por mayorías legislativas menos cualificadas.
5.- Que la ley orgánica regule las prestaciones del Sistema permite, de un lado, una menor dispersión normativa, lo que contribuye a facilitar el conocimiento y ejercicio de los derechos; de otro, favorece su coherencia y seguridad jurídica al articular un régimen jurídico homogéneo de las mismas.
6.- Las contingencias o riesgos sociales protegidos deberían ser el objeto central de la protección y, de esta manera, garantizar la protección con independencia de su origen (profesional o común) y de la capacidad contributiva de las personas. Es imprescindible fijar un mínimo vital digno para proteger cada situación de necesidad, pudiendo para ello utilizarse figuras de racionalidad económica como la transferencia entre prestaciones (económicas y en especie) y/o la unidad familiar o núcleo de convivencia.
7.- La garantía de este mínimo vital podría ser la condición para incorporar la proporcionalidad contributiva, aunque sólo aplicable a las prestaciones económicas, teniendo mucho cuidado de que las diferencias no generen nuevas desigualdades.
·         En todo caso, hay que considerar que la proporcionalidad suele aplicarse a partir de carreras contributivas muy largas e inalcanzables, en la actualidad, para la mayoría de la población.
·         Podría tenerse en consideración la posibilidad de incorporar tramos más cortos. Esto permitiría sumar al mínimo vital (como el salario mínimo) retribuciones adicionales por cada pequeño periodo cotizado (cuatro, cinco años o lo que se considere), mecanismo que pienso incentivaría las aportaciones de un modo voluntario, sin olvidar que es en todo caso una obligación.
·         La diversidad también es un valor a proteger. La interculturalidad obliga a valorar los mecanismos de protección, teniendo en cuenta que no tiene por qué ser individuales, en relación directa con las relaciones sociales de muchas comunidades que tienen como valor colectivo.
   


CONCLUSION

    Como conclusión del tema puedo indicar que, con respecto a la Seguridad Social, Venezuela está tratando de implementar un sistema acorde con los tiempos y con lo establecido en las diferentes normativas legales y tratados internacionales, pero la realidad económica actual hace cada vez más difícil esta implementación.
    En un contexto caracterizado por una mayor inseguridad socioeconómica, el envejecimiento poblacional, el aumento de la participación de las mujeres en el mercado de trabajo y su mayor exclusión de los beneficios de la seguridad social, resulta indispensable incluir la equidad de género en el diseño o implementación de políticas económicas y sociales, a fin de garantizar ciertos estándares de calidad de vida por todos, tal como fue desarrollado a lo largo del presente trabajo.
    Son muchos los aspectos que se deben tener en cuenta al momento de evaluar los impactos de la seguridad social (o sistema de previsión) desde una perspectiva de género. Claramente no se trata de un análisis meramente técnico sino de una cuestión mucho más compleja que involucra una discusión acerca de los valores y los principios inminentes a los objetivos que se pretenden alcanzar y a los mecanismos diseñados para ello, en consecuencia numerosos aspectos de los sistemas de seguridad social deben ser revisados para adaptarlos o utilizarlos en beneficio de la equidad e igualdad de género.


REFERENCIAS ELECTRÓNICAS

http://www.lr21.com.uy/editorial/266738-el-socialismo-del-siglo-xxi
http://www.buenastareas.com/ensayos/Seguridad-Social/1287180.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada